Tirando brazadas me encontraba en el día de ayer en el inmenso y profundo océano de la información que se encuentra en la red de redes INTERNET. Y aunque ésta, en ocasiones, o en ciertos sectores; se parezca mucho a las turbias aguas del río magdalena vistas desde el eminente puente Pumarejo, siempre procuro andar por aquellas más claras, amenas, y valiosas. Por el contrario me disgusta aquellas aguas donde suele el común de las personas desgastar largos y numerosos minutos de su valioso tiempo (me refiero a la cantidad de caimanismos que abundan en las redes sociales, videos de pendejadas, tontronismos, porno, etc.; solo si me conoces bien sabes de que te hablo, y sino te invito a conocerme jejejeje). Me he tropezado con un articulo que muestra como ese tipo de cosas que la mayoría de personas que conozco piensa que no sirven para un reverendo carajo. Un artículo que muestra la utilidad del álgebra lineal en nada más y nada menos algo que todo ser humano...